La columna
de la avispa


Dulce Sierra

La incongruencia entre las medidas económicas que la Federación ya anunció con pompa y platillo y las conocidas promesas de campaña del presidente Felipe Calderón, no hacen sino agregar una rayita más a la piel de tigre de la actual administración federal en el sentido de acumular falacias y embustes conocidos, que sólo cosechan desconfianzas y malestar entre las clases populares cuyo interés no son los números ni las “estrategias” que le han sido presentadas a manera de justificación a medias, y digo a medias, porque la cínica y desvergonzada declaración del secretario Carstens en su comparecencia a la Cámara de Diputados, de que “aún faltan ocho”, como a manera de burla de los inconformes perredistas que ya anunciaron que no aprobarán el mentado Paquete Económico, no es más que una desafortunada estrategia que no provoca sino más desconfianza, coraje y recelo entre la gente, con ese burdo intento de querer “dorarle la píldora” con tan nefasto plan. De que la medida es impopular, lo es, y no sólo eso, sino también lesiva, pues los actuales tiempos económicos no están para castigar más a la ciudadanía con tan pretendidos “salvadores” impuestos. Ya bastante mala predisposición y mal sabor dejó el nefasto impuesto denominado IETU, para que le salgan a los mexicanos otra vez con sus mamadas.

> Lo peor de todo es que la parte gubernamental ha adoptado esa posición del médico que intenta salvar al enfermo mostrándole el cuchillo con que le abrirá la panza al tiempo que le dice “no te va a doler”. Si no, véase esa cínica semisonrisa de autosuficiencia y vanagloria del secretario Carstens cada vez que se refiere a su impopular Frankestein.

> Qué curioso que estas tan anunciadas medidas “para salvar a los pobres” sea precisamente para hundirlos más. A pobres y clasemedieros.

> La mala planificación económica de la actual administración ha causado entre los mexicanos, comenzando por la clase productiva, una serie de lesiones que ha mantenido a todos inconformes. No hay que perder de vista que el pueblo no es tonto y no olvida.

> El pueblo castiga a quien se porta mal con él, y un ejemplo reciente lo es el del millonario empresario sonorense, Eduardo Bours, quien le quiso ver la cara al pueblo. Su soberbia e incongruencia política, la cual comenzó con el despido de alrededor de 2 mil trabajadores del gobierno mandándolos a la banca de los desempleados con el argumento de que el gobierno no es bolsa de trabajo, le generó la primer oleada de antipatía, que culminó con el suceso de la Guardería ABC. Todo ello, incluyendo la pretendida imposición de un candidato pelele, provocó un cambio de estafeta en el gobierno del estado, del PRI al PAN. Esta administración federal , aunado al nefasto 2% que pretende imponer a los mexicanos, ya anunció que dejará sin empleo a alrededor de 10 mil burócratas al desaparecer tres secretarías de Estado… ¡Aguas!..

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